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miércoles, 5 de octubre de 2011

La maestra cocinillas IV: Brownie de chocolate y queso crema

O lo que viene a ser lo mismo en lenguaje más "intennasional": Cream Cheese Marbled Brownie. Hoy vengo a traeros la receta de esta belleza:


Es un postre facilísimo y rápido de preparar que no deja a nadie indiferente, además de ser muy vistoso. Y por supuesto está buenísimo, el sabor dulce e intenso del chocolate combina a la perfección con la ligera acidez del queso, digamos que es como comerte una tarta de queso y una de chocolate a la vez, sueño de cualquier goloso que se precie. A mí me gusta mucho más esta variante que la original sólo con chocolate, ya que al llevar queso queda más ligera y menos empalagosa.

Ingredientes:

  • 100 gr de mantequilla*
  • 115 gr de chocolate para postres (yo usé media barra del de marca Hacendado)
  • 200gr de azúcar.
  • 2 huevos grandes
  • 65 gr de harina
  • 250gr de queso Philadelphia o similar. Sacarlo de la nevera con antelación para que esté más blando y no salgan grumos.
  • 65gr de azúcar
  • 1 huevo grande
  • Esencia de vainilla

Instrucciones:

Precalentar el horno a 160º-180º

Derretir la mantequilla y el chocolate partido en pedazos a fuego muy suave, no dejar que el chocolate se queme. Batir bien la mezcla. Añadir el azúcar y luego los huevos batidos uno a uno, sin dejar de batir. Echar la harina y mezclar bien. Echar casi toda la masa en un molde cuadrado o rectangular, no demasiado alto ni demasiado bajo, reservando un par de cucharadas de la masa para después. ¡Calcular que quede espacio suficiente para la mezcla de queso!

Por otro lado batir el queso con el huevo, el azúcar y la vainilla hasta que quede una mezcla homogénea. Echar la mezcla de queso en el molde, encima de la de chocolate. Coger el resto de la mezcla de chocolate que habíamos guardado e ir echando cucharadas sobre la mezcla de queso. Con la punta de un cuchillo o un palillo hacer dibujos sobre la superficie del brownie, entremezclando la mezcla de queso y la de chocolate para que quede un efecto marmoleado.

Hornear durante unos 40-45 minutos. El brownie tiene que estar con los bordes un poco más duros y levantados que el centro, y al pincharle un palillo éste debe de salir aún manchado de mezcla. Es muy importante no pasarse con el tiempo de cocción e ir controlándolo regularmene, si no quedará demasiado seco y ya no tendremos un brownie sino una especie de bizcocho seco (el brownie tiene que quedar ligeramente húmedo y pastoso)

Dejar enfriar, desmoldar y cortar en cuadraditos. Por precaución es preferible conservarlo en el frigo, sin embargo es mucho mejor comerlo a temperatura ambiente, ya que gana bastante en sabor y textura.Y por último una sugerencia: no lo cortes en trozos muy grandes, ya que este postre es muy denso y llena muchísimo.


*Insisto, ¡mantequilla de vaca, no margarina!

viernes, 25 de febrero de 2011

La maestra cocinillas III: bizcocho de atún y aceitunas


Buenas, hamij@s, vengo hoy a mostraros esta receta por demanda popular en mi Facebook, ya que ayer publiqué la foto y todo el mundo quería saber cómo se hacía este bizcocho, que está muy rico y es bastante original, ya que casi todos estamos acostumbrados a los típicos bizcochos dulces. Así que sin más dilación allá va:

Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 100ml de leche
  • 100ml de aceite de oliva
  • 200gr de harina tamizada
  • 1 sobre de levadura Royal (aunque yo usé 1/2 sobre porque uno entero me parecía excesivo, ya que según las instrucciones era el equivalente a 500gr de harina)
  • 100gr de atún escurrido y desmenuzado
  • 200gr de aceitunas (sin hueso y a ser posible sin relleno)
  • sal y pimienta
  • mantequilla y harina para enharinar el molde

Preparación:

Precalentar el horno a 200º. Batir los huevos (yo lo hice manualmente, pero se puede usar una batidora) Añadir la leche, y el aceite, batir y salpimentar.Añadir la harina poco a poco, después la levadura y mezclar muy bien. Añadir el atún y las aceitunas (yo las corté en dos previamente, y reservé tres para decorar). Untar el molde con mantequeilla y enhatrinar, aunque yo para ahorrarme este paso lo que hice fue forrar un molde alargado tipo cake con papel vegetal, así luego es más fácil desmoldar y limpiar. Dejar reposar la masa durante 1 hora (admito que me salté este paso a la torera, igual si lo hubiera hecho habría subido más la masa. A tener en cuenta) Colocar las aceitunas por encima para decorar, y hornear durante 40 minutos. Al cabo de este timpo pinchar con un palillo para comprobar si está hecho, si no dejarlos unos minutos más.
Servir templado o frío.

La verdad es que esta receta es muy fácil de hacer y viene bien para preparar un aperitivo diferente, o para picar entre horas si tienes antojo de algo salado. También se pueden variar los ingredientes: jamón en tacos, chorizo, queso y tomillo, bacon y atún, salmón y hierbas, gambas, etc., las variaciones son innumerables.

¡Buen provecho!

jueves, 11 de noviembre de 2010

La maestra cocinillas II: Cupcakes de vainilla


Sí, cupcakes, alguien me preguntó que por qué no los llamaba "magdalenas", que al fin y al cabo es lo que son, pero es que los míos estudiaron en Harvard...Además, las magdalenas son las primas feas de los cupcakes, no tienen gracia ninguna.

Hola muchachada, vengo a compartir con vosotros esta receta que he probado y que, modestia aparte, me ha salido de puta madre. Tienen un sabor muy delicado gracias a la mantequilla, y la textura es tierna y esponjosa. Me han salido tan bonitas que no paro de tirarles piropos, por no echármelos a mí misma (aunque la primera vez que intenté hacerlas fracasé, luego explico por qué)

Ingredientes:
 

Masa
  • 2 huevos
  • 175 gr de azúcar
  • 100 gr de mantequilla
  • 200 gr de harina
  • 1 cucharada de levadura
  • 150 ml de leche
  • Esencia de vainilla (líquido o polvo)
  • Aceite de girasol para pintar los moldes

Glaseado (buttercream frosting)
  • 80 gr de mantequilla (mantequilla de vaca, no margarina, o quedará con un sabor horrible)
  • Azúcar en polvo
  • Esencia de vainilla
  • Leche
  • Fideos de colores para adornar.

Preparación:

Batir los huevos con el azúcar hasta que quede una crema homogénea y ligeramente espumosa. Añadir la mantequilla previamente derretida y mezclar. Tamizar la harina y la levadura (yo usé un colador) y añadir a la mezcla, batir (se quedará la masa algo dura) Añadir la leche y la esencia de vainilla  (una cucharadita de postre si es líquida, pero si es vainillina azucarada puedes echar más) y mezclar.

Con un poco de aceite de girasol pintar los moldes de papel con un poco de aceite (por dentro, obviamente, no em seáis burr@s) ¡Sólo un poquito, no es necesario que los dejéis transparentes! Colocar los moldes de papel dentro de un molde para magdalenas o unas flaneritas (sino los cupcakes saldrán deformados) y verter la masa dentro con ayuda de un cucharón. Llenar hasta 2/3 del molde, que sino se desborda. A mí me salieron unos 15 cupcakes.

Llevar al horno (precalentado) y hornear durante 25-30 minutos a 180º, hasta que estén doraditos (pincharlos con un palillo, si sale limpio es que están hechos) Ni se os ocurra hacerlos en un minihornillo como yo la primera vez, u os saldrán estos churros:


Y si no tenéis más remedio, tratad de hacerlos a temperatura más baja (unos 150º) pero no prometo nada...
Mira, mira qué hermosos quedaron esta vez:


Dejar enfriar (si es que os aguantáis las ganas de coméroslos ya)

Ahora vamos a por el glaseado o frosting:

Dejar calentar la mantequilla a temperatura ambiente o templarla unos segunditos en el microondas. Batir con una cuchara o tenedor para que se ablande. Añadir la esencia de vainilla (al gusto) , echar un poco de azúcar en polvo y una cucharada de leche. Seguir batiendo (con mucho cuidado porque levante polvillo) e ir añadiendo azúcar en polvo hasta que se quede con una consistencia pastosa (tiene que hacer picos cuado metas y saques una cuchara) Por eso no he especificado la cantidad de azúcar necesaria, eso depende (yo lo hago a ojo)  También se puede teñir con unas gotas de colorante del color que prefieras, para hacer cupcakes de colorines.

Cubrir los cupcakes con el glaseado, usando una manga pastelera (queda más cuco) o con una cuchara, usando un poco de maña para que quede bonito. El buttercream vuelve los cupcakes más jugosos, pero cuanto más gruesa sea la capa, más empalagosos quedan. Todo dependerá del gusto de uno...También se puede hacer un glaseado más simple y ligero mezclando azúcar en polvo solamente con agua hasta que quede pastosillo (lo suficiente para que no gotee) Y también se puede sustituir el agua por zumo de limón o naranja, para darle otro sabor.

Espolvorear con unos fideos de colores y voilá:


También puedes añadir cacao en polvo al buttercream para hacer un glaseado de chocolate, pero a mí personalmente no me hace gracia, me parece demasiado empalagoso:


Lo ideal es dejarlos "secar" unas horas para que la capa de frosting se endurezca por encima, y si hace calor mejor tenerlos en el frigo para evitar que se derrita y se estropee.

Y ahí queda eso, salen riquísimos, ideales para gente muy golosa. También están deliciosos al natural, así que si no te va el glaseado te los puedes comer así, para desayunar o con un café. Tienen un gusto a mantequilla y vainilla muy agradable.

¡Atreveos, es más fácil de lo que parece!

sábado, 20 de febrero de 2010

"Guarreridas" culinarias

 
Imagen robada prestada de dolordemuelas.blogspot.com

Hoy mientras estaba lavando los platos me quedé mirando a un plátano que me sonreía aguardaba su cruel destino en el frutero y se me pasó por la cabeza que sería una buena idea comérmelo en bocata hecho rodajitas. No sería la primera vez que cometo semejante disparate. Aunque soy la tía más tiquismiquis del mundo en lo que a comida se refiere, debo reconocer que a veces he llegado a comer auténticas marranadas. No hasta el punto de los bocatas de chorizo con Nocilla (Burger King nos guarde) pero sí que fui en cambio una de esas niñas que en las fiestas de cumpleaños mojaba patatas fritas en la Coca Cola. Menos mal que a esas edades tenemos el sentido del gusto atrofiado, pero aún con la edad seguí degustando cosas raras, raritas y otras directamente asquerosas:

  • Bocata de queso con miel o azúcar. Si es queso de bola holandés, más rico aún, aunque el García Baquero tampoco se queda lejos.
  • Pan con plátano. Y lo sigo disfrutando, ñam ñam.
  • Gusanitos y patatas fritas mojados en refresco. Marranadas de la época del parvulario. Y luego nuestras madres se preguntaban por qué llegábamos a casa vomitando...
  • Yogures con tropezones de pan. Riquísimo aunque no lo parezca. Imagínate que es una sopa o una vichyssoise y pa' dentro, verás qué nutritivo.
  • Galletas María con salchichón o atún. Bocatto di cardinale
  • Bocata de ketchup. Mi merienda favorita cuando venía de bañarme en el río. Es que soy de pueblo, pueblo.
  • Sandwich de yogur. Un error de infancia que todavía sigo lamentando y que me persigue en mis peores pesadillas. La culpa la tiene Leticia Sabater. De eso y de la crisis.
  • Natillas con pimienta negra. Confundí el frasco de pimienta con el de canela. Lo más curioso es que sólo me di cuenta cuando ya me había comido la mitad.
  • La cáscara de una castaña que confundí con un trozo de chocolate porque no llevaba las gafas puestas. ¿Hace falta que explique más?
  • Pan con queso y pipas de girasol (peladas, of course). Rico, rico, que diría el cocinero pajero Arguiñano
  • Yogur con cereales. Que sí, que ya lo sé, que no es una mezcla tan rara. Pero creo que la persona a la que se le ocurrió que pegaban bien se merece que le metan una somanta de guantazos, porque hay que ver qué mejunje tan rarito sale de ahí. Las texturas no pegan ni con cola, y el sabor...pfff
  • Yeso. Sí, de pequeña me comía la pared de mi cuarto a bocados. Ese sabor tan acidillo del yeso me llamaba. También probé la tierra y las tizas. Era una época chunga de mi vida, andaba medio rebelde...
  • Melón con jamón. No lo he probado, ni lo pienso hacer, me niego a poner eso en mi boca. Y me da igual si lo ponen en todas las bodas (junto con los dátiles con bacon alrededor, otra marranada) PA-SO.
  • Bocata de queso y patatas fritas de bolsa/Doritos Esto lo hacen en los States, aunque también sabemos que por esos lares comen muchas guarrerías, pero está bueno, doy fe de ello.
  • Sandwich con jamón  york y mayonesa. Aprobado. Para mí usar la mayonesa con otra cosa que no sean mariscos, ensaladillas, hamburguesas o patatas fritas siempre será una guarrería. Deliciosa, eso sí.
  • Pan con mantequilla y Cola Cao. Más conocido como la Nocilla de los pobres. Lo solía hacer de pequeña. A falta de Nocilla/Nutella en casa, buena es la  imaginación de una cría hambrienta y con ínfulas de científico loco.
  • Pan con mantequilla y queso rallado. Preferible a ese alimento de Satanás intragable llamado Tranchettes. El mejunje resultaba exquisito al paladar si le dabas antes un golpecito de horno.
  • Bocata de San Jacobo o palitos de merluza y mayonesa. La adaptación poligonera del bocata de calamares, ese manjar de los dioses típico de tascas infectas y bares de carretera que te pillan camino de Torrevieja o la Manga en las vacaciones de verano. La Negra likes very much.
  • Batido de yogur natural y zumo de naranja. La versión pobre y casera del Actimel de naranja. Pasable pero refrescante.
  • Pan con agua. Sólo para esas ocasiones especiales en que ningún manjar te parece lo suficientemente refinado.
  • Roscón de Reyes con mantequilla o aceite de oliva. Eso sí, sin relleno, sin la mierda de frutas escarchadas que le ponen por encima y hecho tostadas. Delicioso.
  • Tostadas con vinagre. Un día confundí el vinagre con el aceite y como no quedaba más pan me tuve que joder y comerme la puta tostada. Asqueroso, oiga, pero cosas más repugnantes me he llevado yo a la boca...
  • Tinta para plumas. De la que viene en cartuchos recargables. Tenía un gustirrinín ácido especial...
  • Pollo con canela. A mi madre le dio una época por echarle todo tipo de especias al pollo. Está asqueroso...
  • Pollo guisado con mantequilla de cacahuete. Es un plato típico del país de mi cuñaoooo, y pega muy bien con el arroz blanco. Lo malo es que yo no tolero ni un sólo sabor dulce con el pollo, pero hay que probarlo antes de juzgarlo, te puede sorprender.
  • Bocata de tortilla francesa con salsa barbacoa. Hasta un cadáver de varios días puede resultar delicioso con un buen chorro de salsa barbacoa, no puede fallar.
  • Crêpes cortados en tiritas y aderezados con chocolate como si fueran tallarines con tomate. Delicioso pero igualmente curioso.
  • Bizcocho infestado de hormigas. Sólo cuando di el primer bocado y noté un extraño y desagradable sabor ácido y picante al mismo tiempo descubrí que el bizcocho venía con inquilinos dentro. Aún sigo traumatizada.
  • Kebab relleno de patatas fritas. Bueno, esto en sitios como Francia es lo normal, pero aquí en España como que no se estila mucho...
  • Tiburón frito. Bueno, qué demonios, no era un tiburón asesino sino cazón, ¿pero a que impacta igualmente?
¿Y vosotros, qué marranadas habéis degustao?  No tengáis vergüenza, que estamos en familia.
Tampoco os perdáis este enlace, tiene tela marinera.

jueves, 18 de febrero de 2010

La maestra cocinillas

Hoy llueve a cántaros (para no variar) y me ha salido de la raba hacer unas palmeritas de hojaldre de las de toda la vida. He aquí el resultado:
 
Crujientes y dulces, ñam, ñam. Las más feas las he escondido debajo de las otras.

Llevaba días con antojo de hacerlas desde que ví este vídeo:

Qué tía más apañá...

Como podéis ver, es super fácil, con lo cual voy avisando de que NO voy a hacerle palmeritas a nadie, el que tenga dos manos que se las haga él solito.  Y el que no las tenga que ni se moleste, porque si os dais cuenta tampoco tendrá con qué llevarse las palmeritas a la boca, ¿no?